Revista de Energia de Hoy

Opinion

Opinion (61)

Lunes, 17 Octubre 2016 10:13

Gestionar y pagar sólo por el consumo

Escrito por

Por Ignacio Abati, Consejero Delegado de ista en España

Ignacio AbatiHace unos meses, la Directiva Europea de Eficiencia Energética 2012/27/UE, que regula la instalación de repartidores de costes y contadores de energía en Comunidades de Propietarios con calefacción central, ha sido transpuesta de forma parcial.

De momento, han sido transpuestos los artículos de la Directiva relacionados con Auditorías Energéticas (Art. 8), Promoción de la eficiencia energética (Art. 14) y Acreditación de proveedores de servicios energéticos (Art. 16-18), habiendo sido aplazados los artículos cuya aprobación afecta a los usuarios finales como la individualización de consumo de calefacción y agua caliente sanitaria (Art. 9 a 11), a la espera de que el Gobierno de España  -ya sea éste Gobierno o el que venga - complete su transposición.

Esta medida, de acuerdo con la citada Directiva, sería obligatoria a partir del 1 de enero de 2017 y se estima que un total de 1,7 millones de viviendas españolas con calefacción centralizada deberán dotarse de repartidores de costes y contadores de calefacción, un reto que requiere el compromiso de instituciones, instaladores, administradores de fincas y, desde luego, mucha información al público.

Otros países europeos cuentan con una larga tradición en este ámbito. En Alemania, Bélgica o Dinamarca, por ejemplo, se dispone de sistemas de reparto de costes de calefacción central en 30 millones de viviendas desde hace más de cien años, que eleva el número de dispositivos instalados a un total de 150 millones.  En España, la calefacción representa el 49,2% del consumo doméstico en energía, es decir, la mitad de la energía que gastan las familias españolas se emplea en calentar sus viviendas.

La transposición de esta Directiva representa por eso una oportunidad para la gestión eficiente del uso de calefacción, el ahorro de costes y la modificación de hábitos de consumo.
Los repartidores de costes de calefacción permiten ahorrar una media de 24,9% de consumo de calefacción en las viviendas de edificios con calefacción central, según concluye el “Estudio de la Implantación de Sistemas Repartidores de Coste de Calefacción en Edificios”, primer estudio presentado sobre la materia en España, realizado por la Universidad de Alcalá para ista.

Las conclusiones del informe indican que la medición individual de calefacción permitiría una reducción de 224€/año de ahorro por familia española media, además ayudaría a la lucha contra el cambio climático, ya que permitiría evitar un total de 2,4 millones de toneladas de CO2 al año. Cantidad que hoy dejamos escapar por las horas que no pasamos en casa, las habitaciones que no utilizamos, los días en los que no hace frio y que la calefacción sigue produciendo calor, más del necesario, sumando euros a un consumo gestionado de forma no racional e ineficiente. De este modo, cada vecino paga el consumo de calefacción y agua caliente en función de su consumo real medido, en vez de atendiendo a criterios menos rigurosos, como por ejemplo metros cuadrados de la vivienda o coeficiente de comunidad.

El mismo informe confirma, además, que entre las medidas orientadas a ahorrar energía en las instalaciones de calefacción centralizada, es precisamente el uso de repartidores de costes la más eficiente (20%-30%), seguida de la disminución de la temperatura ambiental de la vivienda en un 1ºC (5%-10%), el cambio de quemador (9%), la mejora de la envolvente del edificio (5%-8%) y el cambio de caldera (7%).

Además, con las condiciones actuales del mercado, existen ayudas e incentivos del IDAE y de algunas administraciones locales, como en el caso de la Comunidad de Madrid, que en los últimos meses han lanzado ayudas o planes ‘Renove’ de repartidores de costes de calefacción central y válvulas termostáticas, con los que ista colabora.

El sector, además, ha promovido iniciativas para garantizar la calidad de las instalaciones de reparto de costes de calefacción central, como es el caso del acuerdo alcanzado entre la Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción (AERCCA), AENOR y el Centro de Ensayos, Innovación y Servicios (CEIS).

El coste medio por familia por instalar dispositivos de medición, válvulas termostáticas, e incluso el equilibrado de la instalación, junto con el servicio de liquidación de costes, se puede realizar por menos de 9,5 €/mes. Por tanto, no se requieren inversiones iniciales; las familias ahorran desde el primer día.

De este modo, la contabilización individual y los dispositivos de control de la calefacción son posiblemente la medida de eficiencia energética más rentable, con una muy baja inversión y que el cliente percibe de forma más positiva. Por tanto pensamos que la creación de un marco legal que incentive esta iniciativa es claramente beneficiosa para todos.

Así, el motor del ahorro energético no será un dispositivo de medición, ni un contador, ni la válvula con cabezal termostático, necesarios para poder regular el nivel de confort de las viviendas. Eso son sólo las herramientas. Lo que verdaderamente va a hacer que en España ahorremos es tan simple y tan barato como el cambio en el comportamiento de las familias, que serán las que desde sus hogares podrán decidir cómo y cuánto quieren gastar en energía. La contabilización individual supone, por tanto, una herramienta muy poderosa para garantizar la transparencia en la información. Los vecinos sabrán cuando, cuánto y cómo consumen su calefacción, y entonces, con las herramientas de control a su disposición, podrán gestionar su propio ahorro.
La medida permitirá, además, la reactivación de oficios y trabajos relacionados con la actividad de instalación y gestión de los repartidores individuales, que podría generar hasta 2.000 nuevos empleos en los próximos cinco años.

A través de la transposición completa de esta Directiva, España ahorraría en los próximos años nada menos que 1.100 millones de euros. Un ahorro que, debido al retraso en la transposición, se nos está negando a los españoles.

Por Alberto Sáez, CEO de LeasePlan España

Alberto SaezHacer más fácil la vida de los clientes ha sido, en todo momento, la máxima de LeasePlan, que el año pasado celebró su 30 aniversario en España. Para cumplir con este propósito, y hacerlo de la forma más eficaz posible, es fundamental cubrir todos los aspectos relacionados con la movilidad de las empresas.

Si hay algo que nos diferencia es que somos la única compañía que ofrece todas las soluciones de renting existentes en el mercado. Podemos combinarlas y confeccionar una oferta personalizada para cada cliente, ayudándole a conseguir una flota mucho más adaptada a su volumen de negocio y, por lo tanto, ayudarle a ser más eficiente y productivo.

Con el transcurso de los años, LeasePlan ha ido perfeccionando y ampliando su porfolio de soluciones de movilidad. Ahora ya no solo se limita a las flotas convencionales, sino que también cubre necesidades de vehículos especiales, pesados o transformados. Esto es posible gracias a nuestro servicio de gestión integral y especializada, que tiene la capacidad de asegurar aspectos fundamentales como la movilidad de los vehículos, el control de los costes y la eficiencia en las gestiones.

Asimismo, en línea con nuestro lema, que sitúa a nuestros clientes en el centro de nuestra actividad, nos esforzamos en darles la mejor asistencia. Este empeño es el que nos ha hecho merecedores, por tercer año consecutivo, del premio Servicio de Atención al Cliente 2016, un galardón que, ante todo, nos anima a seguir facilitando la movilidad –en todas sus vertientes– de las empresas españolas.

Soluciones a medida, gestión integral y especializada, esmerada atención al cliente o apertura estratégica a nuevos mercados, son solo algunas de las máximas que han guiado a LeasePlan, durante sus 30 años de historia en España, hacia la posición de liderazgo que ostenta hoy en día y que pretendemos perdure durante muchos años más.

La conectividad forma parte de nuestras vidas

La conectividad es ya parte imprescindible de la vida y de los hábitos diarios de las personas y su importancia es clave, tanto en el entorno personal como en el profesional. Desde la irrupción de los dispositivos móviles, la empresa se ha convertido en un organismo permanentemente conectado, para el que las distancias y los horarios ya no son una barrera. Esto, inevitablemente, ha cambiado el paradigma de la movilidad empresarial.

En 2020, cerca de 150 millones de vehículos estarán conectados a través de redes Wi-Fi; dicha conexión favorecerá la ubicuidad de los empleados. Es decir, se tendrá la capacidad de trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento, incluyendo el propio vehículo como espacio de trabajo.

Otro de los objetivos de LeasePlan en un futuro cercano es conseguir que el renting y esta movilidad conectada de la que hablamos lleguen a todos los públicos. Así, nuestro próximo reto es dar cobertura al mercado de los particulares.

Lo llamamos reto dada la arraigada cultura de la propiedad que caracteriza a este mercado pero, precisamente, este desconocimiento de las virtudes del renting hace de este colectivo un mercado con mayor potencial si cabe. Por ello, desde LeasePlan estamos desarrollando soluciones específicas que conviertan al renting en una alternativa de movilidad factible y real para cualquier persona que conduzca un vehículo.

Lunes, 17 Octubre 2016 09:05

Un compromiso integral con el medio ambiente

Escrito por

Juan Francisco Ciriza, Director de Medio Ambiente de Mahou San Miguel

Juan Francisco CirizaVivimos en un mundo cambiante, que parece avanzar a un ritmo vertiginoso y donde la tecnología, la ciencia y la innovación permiten convertir en realidad aquello que hace unos años solo existía en la mente de unos pocos visionarios. Sin duda, ello nos ha permitido alcanzar un nivel de progreso extraordinario, ¿pero equilibrado?

La pregunta no es sencilla, no obstante, los retos que presenta la sociedad actual dan lugar a una única solución: si queremos que nuestro planeta progrese de una forma integral, debemos promover un nuevo concepto de desarrollo. Un desarrollo que no entienda el crecimiento como algo exclusivamente económico, sino que incorpore el factor social y el medioambiental como pilares fundamentales. Un desarrollo sostenible y a largo plazo. Un desarrollo pleno, que trabaje para solventar los desafíos globales desde las realidades locales. Un desarrollo por el que en Mahou San Miguel llevamos años trabajando. Nuestro modelo de negocio así lo demuestra, al integrar rentabilidad y conciencia medioambiental.

En nuestra responsabilidad como ciudadanos corporativos, somos una compañía sensible a las necesidades de nuestro planeta. Por ello, sabemos que nuestro futuro pasa por avanzar hacia una economía baja en carbono, ser cada vez más sostenibles, y donde la protección del entorno y la reducción de nuestro impacto en el mismo son valores enraizados en nuestro ADN. Pero no nos quedamos en la filosofía. Como sostenía el artista Brancusi, “las teorías son patrones sin valor, lo que cuenta es la acción”. Por ello, contamos con un Sistema de Gestión Ambiental que está certificado según las normas ISO 14001 y el Reglamento EMAS, y que nos permite identificar, evaluar y controlar los diversos aspectos ambientales en todas las fases de nuestro proceso productivo. Y por eso solo durante el pasado ejercicio invertimos más de 3,7 millones de euros en mejoras ambientales, una cifra que nos ha permitido conseguir importantes y constantes avances en lo que a la mejora de indicadores se refiere.

Gestión responsable de los recursos

Esta manera de pensar y de hacer ha permitido que, a pesar de haber aumentado nuestra producción en un 48% desde 2000, nuestro consumo de agua haya descendido un 39%, gracias a la optimización de equipos y procesos. Pero éste no ha sido el único beneficio ambiental conseguido, igualmente reseñable es el esfuerzo que hemos realizado para reducir en un 46% nuestro consumo energético. ¿Cómo lo hemos conseguido? Gracias a medidas como la implantada en 2012 en todos nuestros centros de producción y trabajo en España, en los que el 100% de la energía eléctrica consumida procede de fuentes renovables. O a la sustitución, en 2015, del alumbrado convencional por LED en nuestras instalaciones de Beteta (Cuenca), Córdoba, Granada, Jaén y Candelaria (Tenerife), finalizando el proceso iniciado dos años antes en el resto de nuestros centros de producción, lo que ha supuesto disminuciones en el consumo de electricidad que superan el 60%.

Pero sobre todo es la focalización en ser energéticamente eficientes lo que nos ha permitido alcanzar nuestra meta, tanto optimizando nuestro consumo energético, como invirtiendo en proyectos que nos permiten optimizar y reutilizar la energía de nuestros procesos. En este punto son de destacar la recuperación de los vahos de la cocción del mosto cervecero, así como del biogás producido en las depuradoras, para reutilizarlos en forma de calor en las calderas de nuestros centros de producción. Es una iniciativa compleja que persigue el objetivo de emplear cada vez menos recursos en la obtención de nuestros productos, y que ejemplifica a la perfección cómo aunar crecimiento y sostenibilidad. Como consecuencia, hemos evitado la emisión de 40.629 toneladas de CO2a la atmósfera, lo que supone una reducción del 46%, desde el 2000.

Por otro lado, y teniendo en cuenta el carácter de nuestro negocio, otro aspecto esencial en nuestra relación con el entorno se encuentra en la gestión que hacemos de nuestros residuos. Tan solo un dato para avalar nuestro compromiso: en la actualidad, reciclamos el 99,5% de los mismos. Por ejemplo, el bagazo sobrante en el proceso de elaboración de la cerveza se emplea más tarde para alimentación animal, cerrando de este modo el círculo. Pero queremos ir más allá, y nos hemos marcado el objetivo de que esta cifra alcance el 100% en 2020. Aunque con esfuerzo, tenemos la capacidad –y la responsabilidad- para ello.

Más allá de las cifras alcanzadas, y como ya he comentado, en Mahou San Miguel entendemos el cuidado del medio ambiente como una obligación ética que guía toda nuestra actividad. Una filosofía que se traslada incluso al modo en el que presentamos nuestros productos, gracias a una firme apuesta por el ecodiseño. Ello nos ha llevado a utilizar, anualmente, 2.013 toneladas menos de los materiales que empleamos para nuestros envases y embalajes.

Asimismo, el 45% de nuestros envases son reutilizables, mientras que el 100% de nuestras etiquetas de papel proceden de bosques certificados por Forest Stewardship Council (FSC). Son elecciones en ocasiones sencillas pero con un gran impacto en el entorno.

Un compromiso vivo en cada profesional

Esta forma de relacionarnos con el entorno no es algo meramente corporativo, sino

que está presente en cada uno de nuestros profesionales, que la siente como propia y la hace crecer. Así lo demuestra su implicación en las actividades de voluntariado medioambiental. Por ejemplo, el pasado marzo –y bajo un acuerdo estratégico a tres años vista que hemos establecido con la organización WWF- más de 50 voluntarios participaron en una actividad celebrada en la ribera del río Henares con la intención de mejorar la biodiversidad de la zona. Una sensibilidad que también tuvo su reflejo en las actividades que nuestros centros de producción acogieron con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, en las que participaron más de 400 personas.

Y es que la colaboración es una de las claves para construir una sociedad 100% sostenible, algo que nos lleva también a implicarnos activamente con distintas iniciativas: The CEO Water Mandate de Naciones Unidas está enfocado a garantizar la sostenibilidad de los recursos hídricos, mientras que nuestra colaboración con la Red Española de Pacto Mundial de la ONU nos ha permitido poner en marcha el proyecto Avanzamos Juntos para extender la Responsabilidad Social a toda la cadena de suministro de la compañía.

Entendemos que la co-responsabilidad es la manera más eficaz de impulsar la sostenibilidad, por lo que trabajamos para difundir nuestro compromiso medioambiental a lo largo de la cadena de valor, junto con nuestros proveedores, colaboradores y clientes.

Un proverbio indio sostiene que la tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos, una frase inspiradora que marca la hoja de ruta de nuestra compañía. Aunque vamos por la senda adecuada, queda camino por recorrer. Por eso, continuaremos trabajando para alcanzar nuestro objetivo de ser la compañía con la menor huella medioambiental del sector de Alimentación y Bebidas en 2020.

Kilian Rosique. Director Técnico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE).

Opinion de Kilian Rosiwue en energía de HoyA sus 24 años, Fabio de la Fuente no tenía muy claro dónde buscar su camino laboral. Pero sí sabía algunas cosas: que no le llamaba la atención la universidad y que no quería trabajar en una oficina. Cuando empezó a interesarse por la energía eólica y la posibilidad de convertirse en técnico de mantenimiento de parques, se dio cuenta de que varios factores jugaban a su favor. El primero y más importante, que habla inglés y tiene disponibilidad –y ganas– para moverse por el mundo. El segundo, que es escalador y no le preocupa el trabajo en altura. El pasado noviembre acabó el Curso de Técnico de Mantenimiento de Parques Eólicos de la Asociación Empresarial (AEE). “En solo unos meses, he trabajado en España y Francia y estoy pendiente de un puesto en Estados Unidos. Las posibilidades laborales son enormes”, afirma.

Hoy hay en el mundo 1,1 millones de personas trabajando en energía eólica, un 5% más que hace un año. Fue la tecnología eléctrica que más creció a nivel global en 2015 y su ritmo de creación de empleo es cinco veces superior al de las tecnologías convencionales. En el mundo, hay 433.000 MW y, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), esta potencia se doblará de cara a 2025.

El problema es que, dado que es un sector relativamente nuevo, a las empresas no les resulta sencillo encontrar trabajadores especializados y, en la mayor parte de los casos, son ellas mismas las que deben formarlos.

Según el informe Wind Energy – The Facts, coordinado por la Asociación Europea de Energía Eólica Wind Europe (la antigua EWEA), los puestos que resulta más difícil cubrir en Europa son, desde el punto de vista de los fabricantes de aerogeneradores, los de ingenierías relacionadas con I+D, diseño de productos y procesos de manufactura, y los de técnicos especializados en la operación y mantenimiento in situ. Los promotores tienen dificultades para encontrar profesionales que se ocupen de la tramitación administrativa en cada país, ya que es una posición que requiere tanto conocimiento del sector, como de la región en cuestión.

Conociendo de primera mano las necesidades de las empresas, la Asociación Empresarial Eólica (AEE), que representa a más del 90% del sector en España, comenzó a explorar con sus asociados la manera de ayudar a cubrirlas. Así nació en 2013 el Curso de Técnico de Mantenimiento de Parques Eólicos, con el fin de proporcionar a los alumnos una sólida formación teórica y práctica para mantener y gestionar parques eólicos. Por sus tres ediciones han pasado ya 55 alumnos.

Ildefonso Árbol, alumno de la segunda edición que trabaja en el fabricante de aerogeneradores Vestas en España, indica que “el curso de AEE me ha permitido renovar, aplicar y expandir mis conocimientos a un campo tecnológico con muchas posibilidades laborales, como es la eólica. Me ha abierto puertas y, sobre todo, me ha permitido llegar a los procesos de selección con conocimientos”.

El principal atractivo del curso está no sólo en el programa, que aborda todas las cuestiones importantes para la actividad de operación y mantenimiento, sino en el profesorado y las prácticas en parques eólicos. El hecho de que los docentes estén trabajando en las principales empresas del sector (Vestas, Gamesa, EDP Renováveis, Enel Green Power, Eolia, Revergy, Tindai, Reinoso Consultors o la propia AEE) da a los alumnos la posibilidad de interactuar de primera mano con las personas que mejor conocen la eólica.

Respecto a las prácticas, el hecho de aplicar los conocimientos adquiridos en alguno de los aerogeneradores más utilizados en España proporciona a los alumnos una experiencia muy útil en sus primeros empleos. César Pérez, alumno de la tercera edición que trabaja en Vestas en México, así lo destaca: “Los días de prácticas en los parques me ayudaron a entender lo que nos enseñaron en las clases teóricas. Gracias al curso, se me han abierto puertas. Considero que es un sector con salidas y futuro’’.

La mitad de los alumnos de la tercera edición del curso, que finalizó el pasado mes de noviembre –la cuarta edición comienza el 3 de octubre–, ha encontrado trabajo en el sector, lo que significa que las empresas valoran la formación que han recibido.

Sin duda, las oportunidades están ahí. Por un lado, se crean nuevos empleos día a día en el mundo debido al ritmo de instalación de parques en países como China, Alemania o Estados Unidos (España lleva algunos años estancada como consecuencia de la incertidumbre regulatoria, que ha alejado las inversiones). Por otro, en los mercados más maduros, si bien la construcción no es tan acelerada, si lo es la necesidad de optimizar las condiciones de los parques existentes, en un contexto de menores incentivos y de precios eléctricos a la baja. Tal es el caso de España, donde hay 23.000 MW eólicos, de los que alrededor de la mitad cumplirá quince años en 2020.

El hecho de que nuestro país haya sido pionero primero en la instalación de eólica y hoy, en las técnicas de mantenimiento para los parques que van alcanzando la madurez es uno de los motivos por los que los profesionales españoles son tan valorados en el extranjero. A medida que demos pasos para mejorar la formación tanto de nuestros ingenieros como de nuestros técnicos, esta merecida fama se consolidará. “El curso de AEE ha sido el primer escalón para introducirme como profesional del sector”, dice Juan Luis Flores Arias, alumno de la segunda edición, que trabaja como Offshore Quality Inspector en Adwen Offshore (del Grupo Gamesa). “Es posible que en un futuro no muy lejano se requieran más profesionales en el sector eólico”.

Jueves, 07 Julio 2016 17:16

El alto precio de reciclar

Escrito por

Por Ion Olaeta. Presidente de Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje

Ion Olaeta. Presidente de Federación Española de la Recuperación y el ReciclajeCómo influye el precio de la energía eléctrica en el sector del reciclaje o cómo poner en riesgo su viabilidad con una subida superior al 100% en los peajes de acceso

La puesta en marcha del Paquete de Economía Circular (PEC) por parte de la Comisión Europea ha suscitado cuestiones por parte de los medios de comunicación a distintos responsables de la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER). En todas ellas se ha repetido la misma pregunta: ¿Está España preparada para el cambio de modelo económico?

Desde la federación, hemos apostado por la cautela en esta respuesta, explicando, en primer lugar, que ese cambio de paradigma es hoy en día una mera hoja de ruta donde se establecen unos objetivos, muy ambiciosos, y se dota de una línea de financiación para que se generen las herramientas para cumplirlos.

Además, FER, como representante del 90% del volumen del sector de la recuperación de metales, el 80% de los recicladores de neumáticos y de los recicladores de aparatos electrónicos y el 100% de la industria de trituración de metales de España, ha explicado en detalle cuál es la principal problemática de estos sectores a la hora de cumplir con estos objetivos.

En toda la industria de la recuperación y el reciclaje el factor energético es fundamental. La subida de los peajes de acceso en 2013 provocó que el coste eléctrico se disparara, golpeando en una de las líneas de flotación más delicadas de cualquier empresa: la competitividad.

En concreto, el sector de la fragmentación es especialmente susceptible a las variaciones de precios de la electricidad porque la dureza del material a reciclar provoca picos puntuales de consumo, lo que obliga a esta industria a dotarse de una alta potencia contratada. La consecuencia de elevar los peajes de acceso ha supuesto para las 30 plantas fragmentadotas existentes en España una notable pérdida de la competitividad que amenaza incluso su propia viabilidad.

ANTECEDENTES DEL PROBLEMA

En una carta enviada hace casi tres años por FER al Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR) alertamos a sus responsables sobre la publicación de la Orden IET/1491/2013, de 1 de agosto, por la que se revisan los peajes de acceso de energía eléctrica para su aplicación a partir de agosto de 2013 y por la que se revisan determinadas tarifas y primas de las instalaciones del régimen especial para el segundo trimestre de 2013, que supuso un punto de inflexión en la viabilidad de todo el sector del reciclado.

La citada orden derivó en un incremento del 100% del precio de la energía eléctrica. Y se produjo justo en una coyuntura de crisis económica caracterizada por una caída del precio de las materias primas vírgenes cercana al 50% que arrastró consigo el de las materias primas secundarias. La consecuencia directa fue el cierre de empresas y una pérdida considerable de puestos de trabajo.

Para entender mejor la raíz de este problema, existe el ejemplo claro de una instalación de fragmentación de residuos, en la que el coste energético es el tercero de mayor en cuantía, tan solo por detrás de la adquisición del material para reciclar y mano de obra directa.

El silencio administrativo o, para entenderlo mejor, la callada por respuesta es lo único que desde entonces hemos obtenido los gestores de residuos ante esta grave problemática. Ahora, las últimas estadísticas de Eurostat1sobre el precio de la luz en Europa en términos industriales en 2015 no hace nada más que constatar y evidenciar lo que por aquel entonces ya denunciamos: la notable pérdida de competitividad de las empresas españolas. La tarifa eléctrica no sólo supera claramente a la de países de nuestro entorno como Francia, Portugal o Italia, sino que se eleva por encima de otras potencias económicas como China.

EL FACTOR ENERGÉTICO Y SUS CONSECUENCIAS

¿Cuáles son las principales consecuencias para el sector de la recuperación y el reciclaje de pagar un precio más alto de la luz que sus competidores?

  • Pérdida de competitividad. Debido al incremento del coste energético otros países miembro de la Unión Europea tienen acceso a los materiales para reciclar en mejores condiciones económicas que nuestras plantas.

  • Las instalaciones recicladoras pagan a los productores de residuos por la adquisición de los materiales metálicos para ser reciclados, ya que la venta de los metales obtenidos compensa el coste del tratamiento y aporta un beneficio industrial. Por lo tanto, otros países al tener menos costes serán más competitivos.

  • En definitiva, se producirá una fuga de residuos no tratados a países de la Unión Europea y en particular fuera del marco comunitario (Asia y África).

  • Pérdida de puestos de trabajo. Derivada del apartado anterior, el desabastecimiento de materiales para reciclar traerá como consecuencia la pérdida de puestos de trabajo en un sector especialmente afectado por la falta de consumo interno del Estado. Además, gran parte del tejido sectorial está formado por pymes de carácter familiar.

  • Deslocalización de plantas de tratamiento. El coste de tratamiento de los residuos en el Estado español es sustancialmente mayor que en países fuera de la Unión Europea como africanos o asiáticos. Existen diversas razones: mayores costes laborales, legislaciones ambientales menos rigurosas o inexistentes en países fuera de la Unión Europea, etc.

  • Inevitablemente, esta nueva situación perjudica las inversiones actuales y futuras de plantas de reciclado de nuestro país, reorientándolas hacia países fuera de la Unión Europea. Es decir, al perder competitividad en el mercado del reciclado las inversiones y empleo se generan fuera de España.

  • Incumplimiento de objetivos de reciclado, directivas europeas, legislaciones nacionales y planes de residuos. Sanciones. España, como Estado miembro de la Unión Europea, está obligado a cumplir determinadas directivas comunitarias de ámbito ambiental. En ellas se incluyen objetivos de recogida y valorización de residuos, que en caso de no cumplirse, acarreará sanciones por la Comisión Europea.

  • Mayor dependencia de materias primas de otros países. Debido a la disminución de la producción de las plantas de reciclado y a la fuga de materiales a otros países, España debe importar materias primas recicladas para compensar la balanza y poder continuar fabricando bienes de equipo. Esto crea una preocupante dependencia de los precios marcados por otros países.

SOLUCIONES CONCRETAS

Para que España pueda cumplir con los objetivos de reciclaje que marca el PEC para 2030 o, más cercano todavía en el tiempo, para no quedarse sin acceder a los fondos de cohesión por no cumplir con las tasas de reciclajes fijadas por la Unión Europea para 2020, es urgente promover, entre otros muchos factores, que el precio de la energía sea proporcionado y razonable para el tejido productivo español y que esto sea tenido en cuenta en próximas revisiones de peajes de acceso. En caso contrario, un factor externo a la propia ardua tarea de la recuperación y el reciclaje está poniendo en riesgo de viabilidad a todo un sector llamado a liderar el cambio de ciclo económico.

1 http://ec.europa.eu/eurostat/tgm/mapToolClosed.do?tab=map&init=1&plugin=1&language=en&pcode=ten00117&toolbox=legend

Jueves, 07 Julio 2016 17:13

CSR Combustible Sólido Recuperado

Escrito por

Por Frederico Contente, Key Account Manager. Masias Recycling

Frederico Contente, Key Account Manager. Masias Recycling Cada día se añaden casi 180.000 personas a la población urbana mundial. Los residuos sólidos urbanos generados por el hombre aumentarán un 70% hasta el año 2025, y el coste anual de su gestión se incrementará de los 205.000 millones de dólares actuales hasta los 375.000 millones de dólares. En concreto, el Banco Mundial estima que el residuo urbano ascenderá en 2025 a 2,2 billones de toneladas al año, con tendencia creciente. Así pues, nuestras rutinas de consumo y ‘rechazo’ son irreversibles y su crecimiento inexorablemente exponencial. Para algunos, este escenario equivale a un fracaso… y, en cierta medida, no están faltos de razón. Pero lo cierto es que en el reverso de ese mismo fracaso, aguarda latente una enorme oportunidad.

Todos sabemos ya que reciclar es cada vez más un factor económico: una variable que determina el crecimiento y desarrollo óptimo de la sociedad. Y también es posible que ya nadie se niegue ante la evidencia: los desechos son un recurso y enterrarlos en vertederos es devaluar económica y medioambientalmente una comunidad, empresa, región o país. Es urgente que adoptemos, y que lo hagamos ‘por defecto’, un nuevo marco en el que la gestión del residuo sea capaz de convertir un problema de espacio y contaminación en una fuente de materia prima, energía e ingresos.

Pensemos en el consumo de energía y recursos fósiles de muchas de nuestras industrias. ¿Existe algún tipo de recurso que se genere en enormes cantidades a lo largo y ancho del mundo? Sí, es un material reutilizable y lo llamamos residuo sólido urbano. Es el momento de ir más allá del reciclaje, de la deposición, de la incineración. Es el momento de valorizarlo y de hacer del residuo un verdadero recurso de valor.

Así pues, ¿qué podemos valorizar y dónde encontrarlo? Fácil. Actualmente, más del 50% del residuo sólido urbano (RSU) termina enterrado en vertederos. Este nivel es mucho más alto en países en desarrollo o con economías emergentes, donde puede elevarse hasta el 90%. Hoy por hoy, en el mejor de los casos la fracción orgánica que depositamos en vertedero se bioestabiliza para reducir su contaminación pero, finalmente, se entierra sin darle ningún otro uso alternativo, sin volverlo a introducir en el ciclo económico. Hace apenas un par de días un fantástico artículo del periodista Antonio Cerrillo en La Vanguardia incidía en esta enorme contradicción bajo el titular: Poco reciclaje, demasiados vertederos. El texto ahondaba en esta premisa: “la mayor parte de los residuos municipales domésticos generados en España aún va a vertederos: el 55% según Eurostat, y más del 60% según otros expertos. El dato pone en evidencia el largo camino que aún queda por recorrer para incentivar el reciclado de materiales”.

Una gran volumen de recursos siguen enterrados y una gran cantidad de industria necesita generar grandes niveles de energía. En España seguimos a la cola en prácticamente todos los sentidos. Por ejemplo, el mismo artículo destacaba que, en ocasiones, algunas incineradoras no cumplen los mínimos de eficiencia energética para ser consideradas una verdadera planta de valoración energética (destinada a producir electricidad), puesto que su bajo factor de rendimiento energético hace que sea equiparada por la UE a una planta de eliminación de residuos. No todas las incineradoras están en este saco, por supuesto, pero lo que destaca Cerrillo no deja de ser preocupante. En conclusión, seguimos generando residuo y no somos capaces de extraer nada bueno de él. Al contrario, lo acumulamos, lo ‘mal-tratamos’, o lo quemamos sin obtener un mayor rédito…

Tras más de una década de experiencia en el sector, puedo afirmar que una pregunta ha ejercido de motor en mi trayectoria: ¿podemos aportar soluciones para hacer frente a esta situación sin necesidad de seguir consumiendo recursos fósiles? ¿Realmente todo el material que se entierra en los vertederos no tiene valor? Estoy convencido de que sí lo tiene y por eso creo profundamente en el biosecado.

A través del biosecado, los residuos sólidos urbanos (RSU) pueden ser convertidos en materia seca con un alto poder calorífico, preparados para actuar como combustible sólido recuperado (CSR). Pero para esto hay que saber entender que la fracción orgánica sigue siendo, a pesar de todo, un 50% de todo el residuo sólido urbano generado. Es ahí donde, como Key Account Manager de Masias Recycling y junto con el equipo de I+D, hemos centrado nuestros esfuerzos en desarrollar una tecnología capaz de transformar toneladas de residuos en CSR con un alto poder calorífico: Masias Covertech.

Más allá de su nombre técnico o comercial, lo más relevante es que el objetivo que perseguimos se enmarca bajo los parámetros de la Economía Circular impulsada desde la UE y que busca desarrollar sistemas de negocio de ciclo cerrado que permitan un crecimiento económico que no esté asociado a un consumo de recursos fósiles. ¿Sabéis que el sector residuos es responsable del 5% a las emisiones totales de GEI (Gas Efecto Invernadero), siendo una de sus principales fuentes los procesos de descomposición de la materia orgánica de los vertederos?

Volvemos de nuevo a cerrar este caprichoso ciclo: mientras una gran cantidad de recursos válidos siguen enterrados, un gran número de industrias necesitan fuentes de energía. El planeta, a su vez, necesita que éstas lo hagan sin tener que consumir más recursos fósiles, constatando que el potencial de reducción de GEI en este sector es enorme. El objetivo no es otro que eliminar la deposición a vertedero para obtener un residuo capaz de actuar como combustible mientras aportamos nuestra tecnología para reducir al máximo las emisiones de GEI.

Para dar respuesta a esta doble necesidad, hemos centrado nuestros esfuerzos en el desarrollo de una tecnología capaz de transformar toneladas de residuos en CSR (Combustible Sólido Recuperado) con un alto poder calorífico, centrándonos en la fracción húmeda del residuo puesto que ésta sigue siendo, a pesar de todo, un 50% de todo el residuo sólido urbano generado.

Podemos poner remedio a este talón de Aquiles y no precisamente con una ‘tirita’: sino siendo capaces de convertir RSU con un índice de humedad de entre el 40% y el 70% en combustible alternativo con humedad inferior al 20%. De esta manera se alcanza un elevado poder calorífico capaz de sustituir combustibles fósiles y ser utilizado como combustible alternativo.

Generar combustible a partir de RSU es una alternativa rentable a las fuentes de energías fósiles no renovables y el biosecado es una tecnología sostenible relativamente nueva, con apenas un par de años de historia, pero su potencial y recorrido, ilimitado. Os invito a que la conozcáis de nuestra mano.

Por Celia de Coca. Fotógrafa especializada en fotografía de interiorismo/arquitectura y bodegón.

Celia de Coca. Fotógrafa especializada en fotografía de interiorismo/arquitectura y bodegón.La preocupación por el cuidado del medio ambiente ha ido generando nuevas técnicas en el ámbito de la arquitectura y la construcción de viviendas y edificios inteligentes. La revolución tecnológica ha traído un inmenso abanico de herramientas para mejorar la calidad de vida optimizando los recursos. Detrás de este movimiento, además de un interés económico, se desarrolla una filosofía de compromiso y responsabilidad que va calando entre los actores. A lo largo de mi carrera como fotógrafa de arquitectura e interiorismo he conocido proyectos altamente tecnologizados que convierten las casas en ordenadores, pero también he comprobado cómo asimila e incorpora el usuario esa filosofía, cómo la digiere y cómo lo traslada a su cotidianidad.

Me ceñiré a la cuestión de la vivienda unifamiliar. El concepto de la creación de un espacio acotado al que llamar hogar ha ido evolucionando de manera lineal en el tiempo, siguiendo un único camino, determinado en sus inicios por una filosofía básica y de supervivencia, a saber: un acondicionamiento pasivo y técnicas no agresivas que mantenían cierto equilibro con el medio. Ese camino irá engrosándose y pavimentándose a medida que va incluyendo nuevos aspectos que configuran la realidad social, hablamos en este caso de la producción en masa y seriada, la priorización de los aspectos económicos como única variable determinante, basándose en un consumo desorbitado de energía no renovable y contaminante. Todos los problemas se pueden resolver gracias a la tecnología existente sin necesidad de contar con el medio. Esa autovía por la que se ha transitado, ha ido incorporando carriles y más carriles en una única dirección, el agotamiento del modelo.

Se ha llegado a la encrucijada, donde ya hay que tomar partido. Podemos seguir transitando el camino por la autovía del confort que nos proporciona el sistema capitalista y la conexión global o buscar caminos alternativos oteando hacia los inicios de la senda, vislumbrando las claves para la aplicación de tecnologías primitivas y de dependencia con el medio local y no virtual. Desde los años 70, con los primeros experimentos sobre “casas solares”, se configuran nuevas rutas que se desvían de las viviendas herméticas, ajenas a los factores ambientales. Se trata de dejar la autovía consolidada de lado, convertirla en una tangente y desde ese punto, discurrir en curva para cerrar un círculo volviendo así a una forma de proyectar, diseñar y ejecutar edificaciones que no requieran de etiquetas “eco, bio, solar…” sino que por el mero hecho de buscar la adaptación al medio ambiente, en su sentido más literal, podamos hablar simple y llanamente de arquitectura.

Ahora bien, tras este devenir teórico más o menos común y aceptado, ¿cómo se traducen estos cambios, este nuevo sentir, en las prácticas cotidianas de los moradores, de aquellos que viven y habrán de agotar el oxígeno vital de esos espacios? ¿Cuán alejado está el usuario de la filosofía arquitectónica? ¿O cómo adapta dichos postulados aquel, que en definitiva, dentro de ese territorio acotado por muros y cubiertas, convertirá dicha vivienda en un hogar? ¿Cómo conjugar un marco teórico y políticamente correcto de sostenibilidad y responsabilidad ambiental con las comodidades y usos cotidianos muy cercanos aún al sistema real de explotación, que es, en definitiva, el único que garantiza el confort y la comodidad que se exige, dado que las alternativas no están al alcance de todos los bolsillos?

Esa dicotomía entre la teoría la práctica, la experimento en mi trabajo con frecuencia. Al fotografiar una casa, ésta me revela en qué medida la arquitectura configura las costumbres de los moradores y hasta qué punto es o no determinante para desarrollar prácticas sostenibles. El sentir habitacional de las personas es el que me encuentro cuando la cámara va buscando el retrato más real de esos interiores y en los últimos tiempos, lo que más destaco son tres aspectos que se presentan combinados entre si, en diferentes proporciones o en estado puro:

  • La impersonalidad globalizada, determinada por la virtualidad de la experiencia vital actual, a saber: espacios de nueva planta altamente tecnologizados que disponen de un considerable grado de interconexión entre los distintos dispositivos, ordenadores y la domótica de la casa, capaces de controlar los accesos de forma remota, optimizar el gasto energético en cuestiones de temperatura ambiental entre otras fantasías, y en los cuales se emplean modernos materiales constructivos incorporando tecnología sostenible entre otros avances. La primera imagen es un ejemplo de asepsis emocional donde la tecnología deshumaniza el hogar. La incorporación de prácticas ecológicas no implica la asimilación de la presencia del medio ambiente local e inmediato, de sus posibilidades y necesidades. La vivienda sigue destilando globalidad tanto en la procedencia de materiales como en su proyección como “vivienda universal”
  • La rehabilitación de edificaciones existentes sometidas a un “vaciado” del interior para adecuarlas a las necesidades de confort actuales. Implica la apertura de grandes vanos en las fachadas de piedra para optimizar luminosidad y vistas, la reutilización de elementos estructurales de gran valor estético que se conservan por su calidad y durabilidad, la restauración de tecnologías obsoletas, mas no para ser operadas, sino como elementos decorativos que den un carácter etnográfico a la estética general a modo de museo privado, y el desarrollo de nuevos usos para objetos o espacios obsoletos. En estos casos, el medio ambiente inmediato sirve como punto de partida, como una fachada que convierte su visión en algo pintoresco y evocador y que como externalidad en este caso positiva, genera movimiento entre la industria y artesanía local.
  • El placer y deleite absoluto en la idea de ruina, generado por una nostalgia infinita, en la que se está dispuesto a someterse a “incomodidades” con tal de mantener una relación sostenible y sincera con el medio que le rodea. El pasado se convierte en el único generador de la idea de hogar y se venera el primitivismo estructural, la ausencia de tecnología moderna y la sumisión ante el medio que le rodea.

Estos aspectos determinan la relación actual con el medio ambiente en el ámbito residencial y se encuentran en constante tensión dada su forzosa convivencia, en muchos casos dentro de un mismo espacio. Este litigo estructural dentro de los hogares, genera trastornos y contradicciones extrapolables al sentir general de la sociedad en su lucha entre el deseo y la realidad.

Sobre la autora:

Celia de Coca es fotógrafa freelance especializada en fotografía de interiorismo/arquitectura y bodegón. Su trabajo ha sido reconocido mediante premios y menciones honoríficas a nivel internacional entre las que destacan la nominación al Sony World Awards y la nominación al Environmental Photographer of the Year. Cuenta con trabajos publicados en Madrid, Méjico, Londres, Colombia y Chipre y desde 2006 ha realizado numerosas exposiciones.

Cuenta con el máster de fotografía en EFTI y una diplomatura en turismo que se complementan con su formación en el Colegio Alemán de Madrid y sus estudios en Colonia.

Autor: Francisco Barceló, Vicepresidente de Energía de Schneider Electric España

Francisco Barceló, Vicepresidente de Energía de Schneider Electric EspañaTenemos ante nosotros una gran oportunidad: podemos eliminar la correlación tradicional entre desarrollo económico y emisiones de CO2. España y Europa viven un momento de transición energética, tanto en el mix de generación, como en su distribución y consumo. Debemos aprovechar este momento para romper con la dinámica atual, sobre todo ante un crecimiento sin precedentes de la demanda energética y una necesidad feroz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Romper con este paradigma supondría importantes beneficios no solo a nivel medioambiental, sino también desde el punto de vista económico y del empleo. Según el Efficient World Scenario, elaborado por la Agencia Internacional de la Energía (IEA), se generaría un crecimiento adicional de aproximadamente 59.000 millones de euros por año a escala mundial, equivalente al 0,7% del PIB para 2035. Además, dado que la Unión Europea tiene una clara dependencia energética del exterior –y muy especialmente España, con un 70% de la energía importada–, significaría un aumento de la competitividad y una mayor capacidad de atraer inversiones y proteger el tejido industrial.

Por otra parte, el estudio de “Empleo Verde” de la Comisión de la Unión Europea de julio del año pasado identificaba el potencial para creación de empleo que se podía derivar de la implementación de políticas de eficiencia energética y de acciones de adaptación al cambio climático. En el caso de España, el impacto podría ser de 400.000 nuevos puestos de trabajo en la construcción de edificios energéticamente eficientes para cumplir con la Directiva de Eficiencia Energética. Las cifras totales varían según el estudio, pero el consenso es claro a favor de la creación de empleo: las inversiones en eficiencia energética generan un empleo neto en torno a 17-19 personas por cada millón de euros.

En el caso de España, además, hay que sumar beneficios adicionales como la posibilidad de equilibrar nuestra balanza comercial. Pero tanto o más importante es la oportunidad de liderar un sector en auge y posicionar nuestra tecnología y experiencia, impulsando el crecimiento económico del país. En los próximos años, la eficiencia energética va a generar grandes demandas y estamos en disposición de situarnos a la cabeza de esta revolución tecnológica. En su día, quedamos en el vagón de cola de la revolución que supuso Internet, hoy, ésta es una oportunidad que no debemos dejar pasar.

En este punto, la pregunta clave que debemos plantearnos es qué debemos hacer, como país, para ponernos a la cabeza de la eficiencia energética. La regulación del mercado eléctrico tiene mucho que decir en este debate. La eficiencia energética y las políticas gubernamentales de energía deberían ir de la mano y sus tempos deberían marcarse con la misma agenda. Los tres ejes estratégicos para conseguirlo serán definir las reglas que permitan flexibilizar la demanda, impulsar el desarrollo de prosumidoresy facilitar la modernización de la red eléctrica, también denominada red inteligente.

Así pues, una de las claves está en el propio consumidor. La tecnología actual permite que podamos impulsar el desarrollo de prosumidores –concepto que surge de la unión de “productor” y “consumidor”–, dando paso a un nuevo modelo en que el usuario pueda controlar y gestionar tanto su demanda de energía como su generación. Aprendiendo a modificar su comportamiento energético, no sólo impulsaremos la flexibilidad sino también la eficiencia energética. Las políticas tienen el poder de aumentar la capacidad del consumidor prosumidora través de precios dinámicos y permitiendo la participación del consumidor como productor de energía.

Desde el punto de vista de la gestión de la demanda, ganar en flexibilidad es un facilitador clave para la integración de la generación distribuida, también definida en los nuevos objetivos de la UE2030. No en vano, la gestión de la demanda puede reducir los picos de consumo que a su vez reducen el consumo medio del sistema de acuerdo a los objetivos de la UE. Pero, ¿cómo hacerlo? La regulación debería permitir acceder a la flexibilidad de la demanda, por ejemplo mediante peajes de acceso a red que promuevan tanto la eficiencia energética como los objetivos de generación renovable, manteniendo la estabilidad y visibilidad de la financiación del sistema y la red.

Finalmente, dos aspectos clave requieren la modernización de la red eléctrica para afrontar las necesidades para un sistema más eficiente: por un lado, la incorporación del usuario final y sus datos a la ecuación de la gestión de la red y, por otro, la creciente integración de generación renovable distribuida. Ambas nos llevarán a un cambio de paradigma en el diseño, operación y mantenimiento de la red. Así, se hace necesaria una inversión que permita la explotación de la red con los niveles de servicio esperados y, sobre todo, desarrollar el potencial que la automatización y la digitalización nos ofrece. Debemos asegurar que las redes de distribución sean capaces de afrontar estas oportunidades dotándose de la capacidad de comunicación y gestión adecuadas. Así, la digitalización y la gestión de los datos –también conocidos bajo los conceptos del Internet de la cosas y el big data- son elementos clave en el desarrollo de la red inteligente y, por tanto, de la eficiencia energética.

El panorama actual y las previsiones de numerosos analistas ponen de manifiesto que la eficiencia energética constituye una gran oportunidad a nivel medioambiental, económico y de generación de empleo. Para dar este gran paso como país será imprescindible posicionar la sostenibilidad entre las prioridades de nuestra sociedad desde el punto de vista político, empresarial y financiero.

Martes, 19 Abril 2016 15:22

Récord en Eficiencia y en Potencial

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Con motivo del viaje de prensa organizado por Siemens los días 11 al 13 de abril, tuvimos el privilegio de ver dos instalaciones únicas en el mundo; Por un lado el Ciclo Combinado de Lausward en Dusseldorf y por otro lado la increíble fábrica de turbinas de gas en Berlín.

Revista de energia, siemensEl ciclo combinado de 603 MW denominado “Fortuna” tiene en la actualidad el récor de eficiencia con un 61,5 % pudendo de esta manera ver como se sigue evolucionado y adaptando este tipo de soluciones a las necesidades energéticas y medioambientales del mercado, teniendo en cuenta que en 1992 la eficiencia de estas plantas estaba en un 52%. Este tipo de instalaciones permite contribuir a un mix energético más limpio en el que es previsible que las renovables serán determinantes pero en la que la economía y desarrollo de los países estará ligado también a la utilización de energías convencionales más limpias como puede ser el gas, tanto en la generación de electricidad como en la movilidad de vehículos.

Visita planta turbinas de SiemensLa Planta de Lausward, incorpora una turbina de vapor modelo SST5-5000 y una turbina de gas SGT5-8000H de Siemens, siendo ésta la turbina mas avanzada en términos de potencia y eficiencia en el porfolio de Siemens. Actualmente ya existen 22 unidades en operación y tiene prevista la entrega de otras 78 unidades de esta turbina “H-class” en todos los continentes. Siendo Egipto, Korea del Sur y Estados unidos los países donde existe mas demanda.

PRevista de energia, siemensor otro lado, la fabrica de turbinas de Siemens AG en Berlín, es un espectáculo digno de ver por la integración de las más novedosas instalaciones en un entorno cercano a la ciudad, en el que además se debe respetar las construcciones existentes, por ser consideradas protegidas.

Esta fabrica les permite adaptarse a las nuevas necesidades de mercado en cuanto a flexibilidad, eficiencia y medioambiente al mismo tiempo que acompañan su producto estrella con unos servicios al cliente que le permiten sacar el máximo rendimiento a lo largo de la vida útil de cada turbina que entregan.

La turbina de gas, junto con la turbina de vapor y el generador, son los elementos principales de una planta de ciclo combinado, y debe ser construidos pensando en el largo plazo y en una condiciones muy severas tanto por las altas temperaturas, por las fuerzas centrifugas y las altas velocidades, por eso, la fabrica debe tener la capacidad de “probar” distintos materiales y distintas configuraciones aerodinámicas para dar una respuesta fiable. Según Dr. Olaf König “cuantos más errores cometemos, antes aprendemos” es por eso que además Siemens a introducido distintos planes de recopilación de ideas de sus empelados así como la colaboración con distintas universidades para la formación y posterior incorporación de personal, lo que determina un gran potencial para seguir acumulando éxistos en el futuro.

Nuestro agradecimiento a Siemens por dejarnos ser testigos de estas dos increíbles instalaciones y nuestra mas sincera felicitación por la organización, acompañados además por todos nuestros colegas de la prensa internacional.

David Hernández

Director Energía de Hoy .com

Por Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)

Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)Que España no haya instalado ni un solo megavatio eólico en 2015 es un año perdido, uno más. Para empezar, porque es una pérdida de oportunidades para el país que, poco a poco, va desandando el camino andado y corre el riesgo de no cumplir siquiera con los objetivos europeos en materia de renovables. Y, para seguir, porque la tendencia en el mundo va por derroteros muy distintos.

Por no irnos muy lejos, podemos empezar por la propia UE, donde 2015 ha sido un año récord para la eólica: se instalaron un total de 12.800 MW (9.766 MW terrestres y 3.034 MW marinos), el 44% de la capacidad instalada total, lo que la sitúa como la tecnología que más creció en el año, según los datos de la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA). En total, la potencia eólica europea alcanza los 142.000 MW, puede generar 315 TWh y cubrir el 11,4% de las necesidades de electricidad de la UE.

Con 6.013 nuevos megavatios, Alemania acaparó casi la mitad (el 47%) de la potencia instalada en el año, seguida por Polonia (1.300 MW), Francia (1.000 MW) y Reino Unido (975 MW). España, con ningún megavatio instalado en el año, se quedó fuera de los 26.400 millones de euros invertidos en el sector eólico, un 40% más que en 2014. Tan sólo algunos países del Este de Europa, como Bulgaria, la República Checa, Hungría o Eslovenia, cerraron el año también en blanco.

En cuanto a la eólica marina, las inversiones en Europa se duplicaron en 2015, hasta los 13.300 millones de euros, un año récord de financiación y de instalaciones conectadas a red. Un total de 3.019 nuevos MW de eólica marina entraron en funcionamiento en Europa en el año, más del doble de lo que se conectó a red en 2014. La capacidad total asciende a 11.027 MW. Alemania (2.282 MW), Reino Unido (556 MW) y los Países Bajos (180 MW) fueron los tres países que conectaron nuevas turbinas eólicas marinas en 2015, con un total de 14 proyectos finalizados. España, una vez más, se queda fuera.

Si ampliamos el foco y lanzamos la mirada a nivel global, la historia tiene incluso un tamaño y una inercia planetaria. En China se instalaron nada menos que 30.500 nuevos megavatios eólicos en el año, más que España en toda su historia (22.988 MW). Como consecuencia, el gigante asiático ha superado a Europa en potencia instalada eólica –145.100 MW frente a 141.600 MW–, arrebatándole el liderazgo mundial, según los datos del Global Wind Energy Council (GWEC). Y el planeta se lo puede agradecer, porque las emisiones de CO2 de China en 2015 se habrían reducido por primera vez respecto al año anterior En total, se han instalado 63.013 MW eólicos en el mundo en 2015, lo que supone un aumento del 17% de la potencia acumulada, que alcanza los 432.419 MW.

Con 2.623 nuevos megavatios instalados y un total de 25.088 MW, India ha superado a España como el cuarto país del mundo en potencia instalada, por detrás de China, Estados Unidos y Alemania. En Asia, también Japón, Corea del Sur y Taiwan han sumado nueva potencia. En el continente americano, Estados Unidos ha instalado más de 5.000 MW, hasta 74.471 MW. México se anotó 714 MW y terminó el año con 3.073 MW. A pesar de sus problemas económicos y políticos, Brasil instaló 2.754 MW, y su potencia acumulada llega a 8.700 MW. Uruguay dio un paso gigante hacia su objetivo de energía 100% renovable, con 316 MW instalados en 2015, y una potencia acumulada de 845 MW. También se instaló nueva potencia eólica en Panamá, Chile, Costa Rica, Honduras, Guatemala y Argentina.

La zona de Oriente Medio y África estuvo encabezada por los 483 MW instalados en Sudáfrica en 2015. Jordania instaló su primer parque eólico y Etiopía suma una nueva planta, con lo que la región alcanzó los 3.289 MW eólicos. Australia ha instalado 380 MW nuevos que hacen que la suma total de potencia acumulada supere los 4.000 MW.

Estas cifras demuestran que la energía eólica está liderando la transición desde los combustibles fósiles. En 2015, fue la tecnología más instalada tanto en Europa como en Estados Unidos. Y estamos viendo nuevos mercados que se abren en África, Asia y América Latina, que se convertirán en los líderes del mercado de la próxima década.

¿Qué hace España mientras tanto? La última legislatura ha sido la menos eólica desde 2000, ya que sólo se han instalado 1.932 MW como resultado primero de la moratoria verde y después, de la Reforma Energética, que alejó la seguridad jurídica del país. Es más, desde que entró en vigor el nuevo sistema retributivo en 2013, sólo se han instalado 27 MW, un 1,4% del total acumulado en la legislatura. En 2015, ninguno.

La principal consecuencia de la parálisis de la eólica es que España se aleja de los objetivos europeos de consumo de energía a través de fuentes renovables en 2020, que son vinculantes. La única posibilidad es que se den los pasos adecuados –recuperar la seguridad jurídica eliminando determinados aspectos de la regulación, como la posibilidad de modificar las condiciones económicas cada seis años, y lanzar un calendario de subastas, entre otras cosas– para cumplir con la Planificación Energética a 2020 aprobada por el Gobierno, que cifra en 6.400 MW las necesidades de potencia eólica para cumplir con Europa.

No es el momento de seguir dudando. El planeta, desde diciembre de 2015 se ha puesto en marcha en la dirección de la transición energética. No hay vuelta atrás si queremos ser coherentes con nuestras responsabilidades hacia las generaciones que vienen detrás . El nuevo Gobierno debe mostrar ambición en materia de renovables en general y eólica en particular si quiere alcanzar la descarbonización de la economía para 2050 y utilizar la industria eólica española, sus empresas y sus trabajadores para llevarla a cabo. Es mucho lo que está en juego.

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