Revista de Energia de Hoy

Lunes, 17 Octubre 2016 10:01

Desarrollo de las energías renovables no convencionales (ERNC) en Latinoamérica

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Por Santiago Madrigal González. Consejero Delegado de Fotones Energy & Water,S.A.

El desarrollo y crecimiento de las economías en la mayoría de los países latinoamericanos, las denominadas economías emergentes, está teniendo como consecuencia unas necesidades de energía que no pueden ser satisfechas utilizando los sistemas de generación de energía considerados como convencionales; es por ello que en este escenario y desde hace algunos años, los gobiernos de estos países están poniendo sus miras y sus esfuerzos en el desarrollo de una legislación que permita a las empresas la obtención de energía por otros medios, las llamadas Energías Renovables no Convencionales (Fotovoltaica, eólica, geotérmica, biomasa …..).

Este crecimiento de las economías latinoamericanas es un hecho desde hace algunos años y está repercutiendo considerablemente en un sector básico y estratégico como es el de la energía, cuya demanda está siendo paralela a dicho crecimiento.

Es sabido que las economías latinoamericanas, además del sector turístico, descansan en su mayor parte en la minería (primordial y básica en algunos países) y en la agricultura; estos sectores consumen y, por lo tanto demandan, un suministro de energía de considerables proporciones que, todavía y en su mayor parte, se obtiene de la generación de electricidad a partir de combustibles fósiles, cada vez peor vistos por una gran parte de la sociedad, que se conciencia día a día en la defensa del medio ambiente y en el desarrollo sostenible. No podemos obviar, al hilo de la defensa del medio ambiente, los compromisos asumidos por los distintos gobiernos para la reducción de las emisiones contaminantes.

Latinoamérica en su conjunto y algunos países en particular, tienen un extraordinario potencial para generar energías limpias a partir, sobre todo, del sol (los cielos en esta zona están limpios y despejados gran parte del año) y el viento; así lo demuestra el extraordinario crecimiento experimentado por estas energías en toda la región en los últimos años, que debe estar actualmente por encima del 5% del total de generación eléctrica; aun así, muy lejos está este porcentaje del que presumiblemente se puede alcanzar en un futuro y que los gobiernos de los diferentes países así lo desean y que podría estar por encima del 20% de electricidad generada de aquí a 30 años.

Esta gradual sustitución de las energías convencionales procedentes sobre todo de los combustibles fósiles, por las nuevas energías limpias, es una labor que ha necesitado y necesita irremediablemente del concurso de dos actores principales: los gobiernos de los distintos países por un lado y la inversión privada tanto nacional como del exterior por otro.

La mayoría de los gobiernos ya son conscientes de esta problemática y desde hace algunos años unos, y más recientemente otros, están tomando cartas en el asunto para favorecer la implantación de estas energías limpias, poniendo en práctica políticas innovadoras y promulgando leyes que hagan atractiva la inversión en proyectos destinados al desarrollo y construcción de instalaciones generadoras de este tipo de energías, a la vez que disminuya su dependencia de unos combustibles cada vez más escasos y más costosos, toda vez que no todos los países disponen de combustibles fósiles y esto les obliga a depender del exterior.

Al amparo de dichas políticas y teniendo en cuenta el enorme potencial antes indicado que tienen en la región, ésta se ha convertido en fuente de importantes oportunidades de negocio que todos los grandes inversores han sabido ver y valorar, volcándose en el desarrollo de innumerables proyectos.

No por todo lo anterior las cosas son fáciles, ya que se está demandando una legislación más acorde con la actual situación económica (bajada del precio de los combustibles fósiles, abaratamiento del coste de la energía, falta de financiación, …) que posibilite y hagan rentables unas inversiones que en su mayor parte suelen ser bastante elevadas.

No pueden olvidarse los gobiernos de los distintos países, que, además de todo lo anteriormente dicho, existen unos más que indudables beneficios sociales y económicos que la implantación de las nuevas energías va a generar y de hecho está generando en su propio territorio: creación de puestos de trabajo, construcción de importantes infraestructuras en las zonas de construcción de las instalaciones y nuevas industrias de equipamiento que se instalan para el equipamiento durante la construcción y posteriormente para el mantenimiento de las instalaciones.

Con todo esto, en un futuro muy próximo, Latinoamérica en su conjunto, está destinada a ser una de las regiones del mundo más importantes en lo que a generación de energía obtenida por fuentes renovables y limpias. Su enorme potencial está en el punto de mira de las grandes empresas del sector y los gobiernos de los países lo saben y así lo han entendido, por lo que se han volcado en promulgar leyes y normativas que hagan atractivo el que dichas empresas les tengan en el punto de mira y se sientan bien dirigiendo sus inversiones en esta región.

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